sábado, 22 de septiembre de 2018

¿QUE TIENEN LOS POBRES EN LA CABEZA?



Hace poco me llegó un vídeo de una charla TED, organización que se dedica a difundir por el mundo ideas sobre Tecnología, Entretenimiento y Diseño, todo aquello que sea digno de dar a conocer, beneficioso para nuestra sociedad. La charla en cuestión tiene el mismo nombre de este articulo y fue desarrollada por Mayra Arena, estudiante de ciencias políticas, originaria de Bahía Blanca, Argentina. Ella ha realizado trabajos sobre la pobreza y dado los buenos comentarios recibidos sobre su labor, fue invitada a intervenir en esta plataforma tan prestigiosa.

En esa presentación, que pueden ubicar fácilmente en YouTube, dura algo más de 13 minutos, esta joven se pasea por su propia realidad y a través de experiencias muy particulares, nos brinda una forma diferente de mirar la pobreza. Sus reflexiones me llevaron a escribir estas letras, tratando de complementar su trabajo, sin repetir lo que ella dice. Vale la pena verla.

Primero acordemos qué pobres, son aquellas personas quienes no cuentan con los recursos económicos para cubrir sus necesidades mínimas; es la definición más básica. Lo contrario sería ser rico. Aunque como todo, la riqueza y la pobreza, tienen su gradualidad; unos son más, otros menos. También depende de cuantas o cuales son las necesidades de cada quien, me explico: dos personas que perciben la misma cantidad de dinero, una puede ser pobre y la otra rica, de acuerdo con su nivel de satisfacción particular. Existe por otro lado, la pobreza o la riqueza espiritual, privando sobre lo material.

Como vemos puede ser muy variada la gama de conceptos o matices de donde podemos partir para definir cuando se es pobre o rico y que va a depender de cada uno de nosotros. Pero por otro lado, que origina ser pobre? Algunos dicen que se nace pobre y que cada quien tiene la oportunidad de salir de esa condición, eso lo comparto en un alto porcentaje, pero hay condicionantes.

Yo quiero partir de la premisa de que la pobreza deriva de la falta de educación. Puede parecer algo trillado, pero habría que entender también que tipo de educación y creo que es allí donde está el detalle. Hay personas muy estudiadas que no tienen educación y por el contrario, hay personas que nunca han ido al colegio, pero tienen mucha educación, con un comportamiento marcado por la decencia y el respeto, con formación de hogar, como diría mi amiga Nelly.

Una pequeña historia para redondear el asunto. Hace ya algunos años, mi esposa y yo fuimos a buscar a alguien que nos ayudara con las niñas en la casa, ambos trabajábamos y no queríamos que mi madre siguiera haciendo ese trabajo, no era justo. Fuimos a un pequeño pueblo, donde mi esposa tenía familiares lejanos y los fuimos a visitar, para ver si alguien de allí se iba a trabajar con nosotros. La casa estaba ubicada en el centro de un terreno bien arreglado, que de lejos parecía un pesebre de esos bien bonitos. Fue muy agradable ver animales y arboles, casi colocados con la mano en un dibujo, pero lo sorprendente fue cuando entramos a la vivienda. El piso era de tierra y parecía que estuviera pulido, no sé qué le ponían, no pregunté, pero no pude levantar arena, a pesar de que traté de hacerlo varias veces con mi zapato. Tenía una pequeña sala, dos habitaciones, cuyas puertas eran cortinas blancas sujetadas con un pedazo de madera de cují, la cocina estaba en la parte de afuera. Habían pocos muebles, pero los que estaban relucían de limpios y destacaba una mesita con una imagen de Jesús y la Virgen. La comida la preparaban en leña, imaginen el sabor del café que nos brindaron en unos pocillos de vidrio marrón claro (todos los tuvimos); podía verse que no permitían que el humo y las cenizas arruinaran el área. En el día descansaban en chinchorros dispuestos debajo de frondosos árboles con mucha sombra y los niños tenían todo el espacio del mundo para correr y jugar. Una cosa más, siempre te sonreían.

Me pregunto, ¿esa gente era pobre o rica? Tenían cubiertas sus necesidades básicas, era gente decente. Los niños, aunque les tocaba caminar un buen trecho, todos los días iban al colegio y tenían educación y ejemplo de hogar. No tenían lujos, tampoco televisión, al menos había una biblia y probablemente otros libros. Conozco mucha gente con dinero, cuyos hijos son expertos chocando los carros de la casa y llegando borrachos al amanecer, además de una horrible ortografía. ¿Quién es más pobre o más rico?

Pero igual ocurre a la inversa. Alguien que trabajó por muchos años en casa de mi madre, la señora Ángela, planchaba ropa, ese era su oficio el cual heredó de su mamá y no lo estoy calificando, fue lo que mejor aprendió a hacer y realmente ponerse una camisa blanca planchada por Ángela, era un lujo. Pero ella no hacía otra cosa que producir el poco dinero que mal cobraba por ese excelente servicio. En casa de mis padres, además de un buen pago, tenía trato de gente, almorzaba con nosotros, en nuestra mesa, como debe ser, comía lo mismo que nosotros. A ella había cosas que no le gustaban y mi madre le cocinaba algo diferente, para que siempre se alimentara. Mis hermanos, mi esposa, mis hijas, todos la tratábamos como de la familia, ella se sentía feliz allí, porque en su casa las cosas eran diferentes. Su esposo no era muy trabajador que se diga y al igual que el resto de la familia, vivía de lo que ella producía. La casa de Ángela era lúgubre, oscura hasta en el día, muebles sucios y medio rotos, no estoy seguro de que los integrantes de esa familia hubiesen ido al colegio, tampoco tenían educación de hogar, a pesar de tener una buena madre; eso parecía no ser una familia. Aunque siendo un gran ejemplo por su capacidad de trabajo, a Ángela la veían como la pendeja que estaba obligada a trabajar para llevar el dinero. El trato entre ellos no era educado, no había respeto ni cariño, menos calor de hogar. Destaco que ellos vivían en una ciudad grande, donde tenían la posibilidad de ir a un colegio cerca y de llegar hasta la universidad, todo gratuito por cierto. Ángela y su marido, nacieron, vivieron y murieron muy pobres. 

Familias con dinero también conozco muchas, con excelentes padres, muy buenos ejemplos de trabajo, honrados, dignos, educados. Algunos heredaron bienes y negocios y los siguen conduciendo de manera ejemplar. Otros los crearon con sus propias manos, a pesar de carecer de recursos económicos iniciales, lucharon e hicieron de sus vidas un ejemplo. Tuvieron educación formal y, sobre todo, educación de hogar. No siempre hubo oportunidades, no fue fácil, las buscaron; pero con seguridad alguien, en algún momento, les tendió la mano.

Esto lo conocemos todos, yo solo estoy poniendo ejemplos de mi vida, mi interés especifico es destacar que podemos hacer nosotros para ayudar en nuestra sociedad, como podemos participar para mitigar, reducir o acabar con la pobreza de recursos y con la pobreza de espíritu. ¿Podemos o no mejorar la educación de nuestra gente?, ¿Qué podemos hacer para cambiar el mundo? Quien crea que no es posible, que no siga leyendo, pierde su tiempo aquí.

Creo que todos debemos y podemos darnos la vuelta y extender la mano, mirar hacia abajo para ayudar a los demás a levantarse. Hay problemas estructurales y mentales a nivel de nuestras sociedades que podemos cambiar. Cito varios ejemplos. En algunos países, los pobres están decretados por el mismo estado. Sus habitantes son estratificados, dependiendo de la zona donde residen, bien sea para el fijar el precio de los servicios públicos, por las prioridades de ayuda estatal o para cobrar los impuestos. Esos estratos delimitan quien es pobre y quien es rico, de manera diametral; eso se queda en el subconsciente de la gente, con eso se crece. En otros países, los ricos viven en urbanizaciones y los pobres en  barrios. Si están en zonas altas, los primeros viven en cumbres o colinas y los segundos en cerros; son la misma vaina, pero el nombre ubica, demarca. En muchas ciudades los ricos viven al norte o al este y los pobres al oeste o al sur, siempre hay barreras, fronteras, muros decretados por la misma sociedad. En casi todas las grandes urbes, los ricos viven a favor del viento, del lado opuesto de las fábricas o de las chimeneas, para que no les afecte el humo, ya saben de qué lado van los otros. Y no he mencionado el tema del color de la piel, el racismo agrava mucho más el tema.

Lo triste, el gran problema, es que eso se va “genetizando”, se va gravando en la memoria y pasando de padres a hijos. Recuerdo que alguien muy cercano a mí, estaba enamorado de una joven que vivía en una zona mejor que donde él residía, además ella estudiaba y él no. Ese amigo nunca había tenido interés en el estudio, había heredado el oficio de su padre (así como Ángela) y en su casa no veían importante la escuela, se necesitaba que trabajara. Esta joven, esa enamorada, lo empezó a entusiasmar para que se preparara, podía seguir con su oficio, pero ella le decía que estudiara, que al menos lo tecnificara y él estaba muy interesado en hacerlo, hasta que su propia madre le dijo: “pero que estás buscando tu allá en esa urbanización, tú tienes que buscarte alguien de aquí, de tu barrio”, y tanta fue la presión, que así ocurrió. No tuvo apoyo, perdió la novia, nunca estudió. Su madre es una buena mujer, pero tiene la pobreza en la cabeza, ella también la heredó.
   
A veces la cosa es al revés, hay padres que quieren que sus hijos salgan adelante, pero "incentivandolos" a casarse con gente pudiente. Eso es muy común en muchos escritos y novelas románticas y parece hasta bonito, cuando el chofer se casa con la niña de papa, por amor. El asunto grave es cuando esto ocurre solo por el interés. Empujan a quien sea a tener ese “amor de altos recursos”, pero a cuesta de la felicidad. Hay un triste chiste bastante conocido: Una joven que sale embarazada y su padre, sumamente molesto, le pide que lleve a su casa al responsable. A los días, un hombre que se notaba tenía recursos económicos, de unos 50 años, ya algo canoso, toca la puerta y al invitarle a pasar, explica a la familia que él es el padre de la criatura, pero que por estar casado no puede hacerse cargo directamente del niño, sin embargo se compromete a mantenerlo. Les dice que va a pagar todos los gastos de vida y los estudios hasta que su hijo tenga un título universitario, le dará una casa nueva y una pensión mensual de unos miles de dólares, pero que la chica debe cuidarse muy bien, porque si la criatura no nacía, sencillamente el desaparecía, pues ya no tendría obligación. El padre de la chica frotaba mentalmente sus manos como las moscas, cuando el hombre contaba las riquezas que su hija y su nieto recibirían, pero cuando escucho lo que ocurriría si perdía al bebe, de inmediato le dijo: Tranquilo amigo, si eso pasa, aunque ruego a Dios que la criatura nazca sana, usted puede acostarse con mi hija otra vez, sin problemas. Sin comentarios.  

Para algunas (o muchas) familias pudientes, es una tragedia cuando uno de sus vástagos decide juntarse con algún “limpio”, no importando los sentimientos existentes, ni el interés o el potencial de buen ciudadano que tenga el pretendiente. Si no tiene dinero en la cuenta, posición, apellido o una posible herencia cuantificable, queda descalificado, no es digno de entrar a la familia. De pronto pierden a alguien muy valioso por esos "criterios de selección". 

Como ven son temas delicados, asuntos muy arraigados en nuestras culturas, que hay que romper. Hay que identificar si la pobreza o la riqueza es monetaria, mental o espiritual, si tiene más que ver con lo que tenemos o con lo que somos, con eso que está dentro de nosotros. Si es un asunto de juicios serios sobre una situación o son prejuicios sociales o raciales.

Un genio pensante, filósofo de calle, de quien dicen que no decía nada cuando hablaba, pero enseñaba mucho, el gran humorista Cantinflas, en una parte de su película El Profe, comenta: “Los niños tienen solo dos fuentes de aprendizaje, el hogar y la escuela, si falla una, la otra no funciona. Es sencillamente como el boxeo, si usted tiene una buena izquierda, pero no sabe rematar con la derecha, entonces está perdido, así es en la vida”.

La solución de la pobreza está en la educación, en la que se recibe en la escuela, pero también la del hogar. Como lo señala Mayra en el vídeo mencionado al principio, ¿nos hemos preguntado realmente que podemos hacer para ayudar a los pobres a que no lo sean más? En ocasiones creo que nos conformamos con los regalos y ayuda que les damos, a veces de manera muy sentida y por demás generosa, ¿pero estamos yendo al problema de base?, ¿estamos buscando la solución (si, la solución) que puede estar en nuestras manos, para ayudar al prójimo? Regalamos los peces, pero no los ayudamos para que aprendan a pescar; que trillado suena esto, pero es la verdad.

Es lo anterior una utopía?, yo creo que no. Hay países que ya han demostrado que se puede lograr, que es posible vencer a la pobreza, pero se necesita un cambio cultural, que debe empezar por nosotros. Por los que hemos estudiado y tenemos educación de hogar, los que somos capaces de dar algo más que un poco de dinero y comida de vez en cuando. Nosotros, que nos servimos de ellos y no les pagamos lo correcto, nosotros los que los empleamos, los que nos llamamos humanos civilizados, pero que nos cuesta detenernos para ayudar o volteamos muy rápido para evitar prestar al pobre nuestro baño. Los que sufrimos de Aporofobia (vayan al diccionario) e invisibilizamos al que no tiene, a ese que nos parece feo, al que por su apariencia, siempre tiene cara de delincuente; algún día entenderemos que es parte de nuestra responsabilidad hacer algo. Les aseguro que es mucho más conveniente para nuestra sociedad y hasta para la economía en general (en otro escrito veremos eso), eliminar la pobreza.  
             
¿Que tienen los pobres en la cabeza?  
¿Pero cuales pobres, ellos o nosotros?


Eduardo J. León Hernández
Septiembre 21, 2018    

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA BARCA DE PEDRO Y DE ALBERTO JOSÉ




Los primeros contactos que hizo Jesús con la gran mayoría de sus discípulos fue a orillas del mar, junto a sus barcas. Eran pescadores, sus barcas, las redes y sus manos, sus medios de producción. Lucas el evangelista, mi favorito, es quien escribe de la manera más fresca, más didáctica diría yo, su evangelio es conocido como el “Evangelio de la Misericordia” y nos decía el Padre Pedro Nel, que también se le llama el “Evangelio de la Mujer”. Los escritos de Lucas son sencillos, sin censura o sesgo de razas, tal vez por el origen del propio evangelista. Digo los escritos, porque el libro de los Hechos de los Apóstoles también es de su autoría.

Lucas y los demás evangelistas, mencionan con frecuencia a Jesús, a sus seguidores y en especial a Pedro, junto o dentro de una barca y es algo propio de la historia. La gran mayoría de los pueblos de esa época, al igual que ahora, están a las orillas de los océanos, mares, lagos y ríos, por las ventajas que ofrece la navegación para el transporte de personas y el comercio. En una ocasión Jesús invita a los discípulos a lanzar la red en lugares donde ya habían intentado pescar, no habían sacado nada y resultó en una pesca milagrosa (Lucas 5:1-11). También está el pasaje donde Jesús prueba la fe de Pedro permitiéndole caminar sobre el agua; el apóstol da unos pasos, pero de pronto siente miedo y empieza a hundirse (Mateo 14:24-33) y otro evento significativo ocurrido en el mar, es cuando los discípulos se aterran durante una tormenta y estando Jesús con ellos en la barca (Lucas 8:22) corren a despertarlo para que los salve.

Todos tenemos nuestra barca, o al menos vamos en una, solos durante un tiempo y acompañados en otro. Durante ciertos días somos capitanes, en otros marineros o simples pasajeros, dependiendo del rol que hemos decidido tomar o el que Dios y la vida nos han asignado. En ese navegar, ha habido días de tormenta y otros de calma, unos con frío o con mucho sol, con una suave brisa, como la de Elías al salir de la cueva o hemos enfrentado vientos huracanados. Nuestras barcas a veces están en movimiento o se quedan estáticas, pueden chocar con rocas, encallar en la arena, voltearse y naufragar, pero también nos permiten dar paseos preciosos, muchas cosas pueden pasar. Nuestra fuerza, nuestra decisión, el rumbo escogido y la fe que tenemos en Dios, hacen la diferencia.

Todo esto lo digo, ya que luego de ver cierta analogía entre la vida de Pedro y de los Albertos, los Padres Alberto José Linero y Alberto Cutié, quise escribir sobre ellos, sobre sus decisiones, su fe y el respeto que merecen. Ambos (los Albertos), son y serán hombres públicos, ya que sus personalidades así los definen y a ellos les gusta actuar de esa manera. Son contemporáneos, ambos rondan los 50 años y dedicaron muchos de ellos, al servicio de Dios y de la gente, a través de  la Iglesia Cristiana Católica, haciendo el bien y lo siguen haciendo cada uno desde su nueva posición. En al caso del Padre Cutié, decidió continuar el servicio sacerdotal desde la Iglesia Episcopal, que permite hombres casados como sacerdotes (Ojo, en la católica también) y el Padre Linero, asumo seguirá en el ejercicio de ayudar a Dios con su obra en el mundo y de guiarnos a nosotros los mortales, desde los medios de comunicación. Al menos es donde yo lo veo y donde quisiera seguirlo viendo, luego de su destacada labor en las mañanas de Bluradio en los últimos meses y todo lo que ha hecho por tantos años en el Minuto de Dios. Seguro seguirá escribiendo y tendrá muchas opciones en los medios y creo que no solo en Colombia, dado que su proyección pastoral, llega a diario a muchos países de habla hispana.

Pero cada vez que un sacerdote “famoso” o carismático hace algo normal, se convierte en la comidilla, es parte de las habladurías durante mucho tiempo y gana un increíble centimetraje en todos los medios y en las redes sociales. Digo algo normal (está bien escrito, normal), porque muchos sacerdotes en el mundo cuelgan sus hábitos a diario, pero no todos son famosos y por eso no se siente el ruido. Yo he conocido varios, en diferentes países, que lo han hecho y ahora viven de una manera normal y siguen aportando mucho a la sociedad, siguen siendo unos buenos hombres, que es lo que Dios quiere. Algunos se han casado, como el Padre Alberto Cutié, otros no lo han hecho. Si el Padre Linero lo hace después, que es lo a que a la gente le encanta decir, eso precisamente es lo que los brolleros quieren escuchar, están esperando, como “caimán en boca e caño”, que algún osado paparazzi, en los próximos días saque un vídeo o unas fotos, como ocurrió en el caso del Padre Cutié. Quieren tener más volumen para esa canción, algo bueno para complementar el chisme, gasolina del más alto octanaje para aumentar el fuego; qué triste que sea así.  En lugar de agradecer el trabajo que ha hecho durante tantos años, el esfuerzo está en la crítica destructiva y lamentablemente, buena parte dentro de nuestra propia iglesia.

Cuando un hombre o una mujer, decide entrar al mundo del servicio religioso, se limitan de muchas cosas que nosotros los seglares tenemos, la gran mayoría desmejoran su nivel de vida, tienen altos riesgos por las áreas que tienen que visitar, los kilómetros que deben recorrer, el posible contagio de enfermedades por la visita a los hospitales, el riesgo de muerte cuando les toca hacer misión en zonas de guerra o de alta conflictividad. A no todos les toca, pero son muchos quienes lo hacen. Pero también está la soledad, la lejanía de la familia, el llegar a morir de viejos lejos de los suyos, eso no es fácil y menos en nuestra cultura. Aun y cuando los parroquianos nos hacemos parte de la familia del cura, hay lazos de sangre difíciles de romper.

La soledad ha sido mencionada por el Padre Linero, personalmente lo escuche de él en su intervención la mañana del miércoles pasado en el programa de Bluradio. La soledad es terrible y uno puede padecerla aun teniendo miles de personas alrededor. La soledad es de cada quien y es cada quien el que decide cómo vivirla o apartarla. El Padre Linero y el Padre Cutié fueron solitos al seminario, nadie les pagó para hacerlo, no fueron obligados, tomaron esa opción de manera personalísima, como también lo fue su decisión de retirarse. El problema es que somos egoístas y solo pensamos en lo que nos conviene a nosotros. Le escuche decir a una católica, que seguramente no sabe qué hacer con su vida, “es que no vamos a poder vivir sin los escritos del Padre Linero y las tareas del día que nos pone”, ese fue el más barato de los comentarios; he allí el problema de seguir a hombres en lugar de seguir a Cristo. También escuché y leí a gente diciendo (al menos uno de los que escribe dice ser sacerdote) que se retiraba porque no tenía a Dios en su corazón, háganme el favor, alguien debería de darles con una cotiza de guajiro por la boca, por no decir otra cosa. Como han aflorado los envidiosos, los resentidos y , en especial, los enemigos de la Iglesia Católica. Aquí nadie está libre de pecados para estar lanzando piedras, además de que no hay un pecado en esto.

Una querida amiga me decía que pareciera que la Iglesia Católica está en crisis, sé que de buena manera ella piensa el impacto de los escándalos que han resurgido y de la salida del Padre Linero, cosas que no tienen ninguna vinculación, por cierto, y yo le decía que hoy se retira uno, pero que gracias a Dios están entrando bastantes jóvenes al seminario. "La Iglesia Cristiana Católica la creó Dios y no será el hombre quien la destruya", era una frase que decía un colombiano que Venezuela adoptó hace más de cincuenta años, el Padre Jorge Bohórquez, un gran amigo ya fallecido que conocí en tiempos de discernimiento y soledad, cuando viví en El Tigre, estado Anzoátegui.

La Iglesia Católica, como todas las instituciones, cambia, se debe adaptar a los tiempos sin perder su esencia. El tema del matrimonio es uno de ellos y en su momento deberá ser considerado. Ya hay sacerdotes practicantes casados dentro de la Iglesia Católica, algunos de órdenes que se unieron al catolicismo hace varios siglos y otros que han sido aceptados bajo algunas condiciones. Varios amigos sacerdotes, algunos jóvenes y otros no tanto, me han dicho que el no tener una mujer al lado que jorobe es muy bueno, el hecho de no tener que preocuparse por una familia propia, libera de responsabilidades y cargas al sacerdote. Otros piensan que una buena mujer al lado ayudaría a llevar con más facilidad la soledad. Es muy complicado ese tema.

Coincidencialmente, ahora volviendo a Pedro, el hombre a quien Jesús le confió la Iglesia, la verdadera, la original, sin interés de ofender a ningún otro credo religioso, ese testarudo pescador, brioso, que acompañó en tantas aventuras a Jesús. Ese hombre que lo amó y lo negó también, pero que sin dudas lo acompañó y se considera el primer Papa de la Iglesia, Pedro, es nombrado en la lectura correspondió el pasado miércoles 05 de septiembre, el mismo día que se conoce la noticia del retiro del Padre Alberto Linero. La lectura a la que hago mención es Lucas 4:38-39, donde se señala que la suegra de Simón (Pedro) estaba enferma, Jesús le cura la fiebre y esta se incorpora de inmediato, presta a servirles. La suegra de Pedro, o sea que el primer Papa de la historia era un hombre casado. Si Pedro era casado, ¿cuál es el problema que hoy los sacerdotes lo sean? Ojo, cuidado con lo que se interpreta. Mi referencia a esta lectura y al hecho de que la noticia de la colgada de los hábitos del Padre Linero, no quiere decir que yo piense que él se retira para casarse, en la entrevista él mismo dijo que no y yo le creo, pero esta casualidad, puede ser una manera de decirle qué si lo hace, está bien, no pasa nada; así lo interpreto yo.  

El Padre Alberto (los dos) se mamaron, como dice un costeño, de llevar una vida que ya no querían y cambiaron lo que creyeron conveniente, seguramente hubo mucho discernimiento, tristeza y compasión propia. Debieron haber hablado de este tema con algún amigo o familiar, buscando ese auxilio que ellos siempre ofrecen a los demás. Seguro fueron muchas horas ante el Santísimo, buscando entender lo que sentían y qué hacer ante una situación tan complicada, para nada los envidio. Pero lo que si es un gran rasgo digno de copiar de ellos, es ese valor para decidir, esa fuerza para actuar, ese poder haber hecho algo que consideraron necesario para seguir adelante. 

Pedro dejó su barca en la orilla y se embarcó en la de Jesús. El Padre Alberto José (al igual que Cutié), va en la suya, tiene el mismo destino, su viaje sigue teniendo el mismo objetivo, servir a Dios y al prójimo, pero decidió darle un vuelco al timón y ha tomado una ruta diferente, no mejor ni peor, enfrentará otros vientos, otras tormentas, verá otros horizontes y palmeras, pero su destino es el mismo puerto. Yo no tengo duda, al igual que Cristo, este Man está Vivo.

Dios los bendiga y junto la Virgen, iluminen sus caminos.


Eduardo J. León Hernández
Septiembre 07, 2.018              

domingo, 2 de septiembre de 2018

JHON McCAIN – McCLANE

Recién esta semana que termina, falleció una figura política de mucha relevancia en los Estados Unidos de Norteamérica, el Senador John McCain. Republicano que compitió por la presidencia con Obama, que se destacó y fue ampliamente conocido por sus aportes a la política y a la sociedad norteamericana en general.

Nacido en 1.936 en Coco Solo, una base militar estadounidense ubicada en Panamá, hijo y nieto de destacados militares (Almirantes de 4 estrellas) de su país, se desempeñó como piloto aéreo en su paso por la Armada, donde se especializó como caza-bombarderos desde portaaviones. Tres de sus hijos también han formado parte de las fuerzas armadas norteamericanas. No fue de los primeros en su clase, porque era capaz de enfrentarse a la burocracia y a los abusos y eso le costó algunas reprimendas, pero fue un líder natural, un líder informal que defendía a los suyos, desobedeció ordenes de superiores cuando su criterio privó ante esas actuaciones, pero fue muy respetuoso de las leyes. En una oportunidad dijo: “Con franqueza, nosotros pensamos que nuestros comandantes civiles eran unos completos idiotas que no tenían la menor noción de lo que se requería para ganar la guerra”, estoy seguro que estaba en lo cierto.

Hay muchas cosas más en las que McCain se destacó, deportista, escribió algunas obras y publicó artículos. En su oportunidad fue una de las voces que propuso una reforma financiera, predijo la caída de los mercados en 2006, fue un acérrimo enemigo de las tabacaleras y defensor de la ayuda a los inmigrantes ilegales. No fue el clásico Republicano, no siempre apoyó a su partido, ya que era un fuerte disidente frente a situaciones que iban en contra de su criterio. Fue el representante al senado más apoyado por la Asociación Nacional del Rifle, pero no era un conservador a ultranza. Era un “guerrerista” que apoyó todas las conflagraciones donde USA participó, pero defendió la NO tortura de los prisioneros de guerra. Siendo Teniente Coronel en 1.969, en plena guerra de Vietnam su avión fue derribado y estuvo como prisionero por más de cinco años; no aceptó salir hasta que no fuera liberado el último de los suyos.

Según algunos de sus críticos, era un hombre de mal carácter, que se ofuscaba con frecuencia e insultaba a quien creía merecedor de sus insultos, pero pedía excusas en público cuando era necesario. Otros dicen todo lo contrario, que era un bromista extremo, de hecho, el presidente Obama, en su discurso de esta semana como parte de los funerales del Senador McCain, resaltó que aun difunto, John fue capaz de ponerlos a él (a Obama) y a George W. Bush a hablar bien de él en ese evento. Ese hecho levantó muchas risas en el funeral, lo que de alguna forma destaca que si era un hombre fácil para bromear o al menos que era muy sarcástico. John McCain dejó claro que no quería al Presidente Trump en su funeral.

Podrán imaginar el respeto que esa nación del norte siente por el Senador McCain? El es parte de un reducido grupo de solo treinta estadounidenses que han sido llevados al Capitolio para ser velados. Fue merecedor de decenas de reconocimientos militares y de estado, entre ellos el Corazón Purpura, la condecoración más antigua que se otorga a un miembro de las fuerzas armadas.

Yo no conocía muchos detalles de la vida del Senador, sabía que había sido un héroe de guerra y leí lo suficiente sobre él para escribir lo anterior. Pero por esa forma de asociar nombres, siempre he pensado que él ha sido la inspiración o que alguien había tomado su nombre, para el personaje que interpreta Bruce Willis en Duro de matar, el detective John McClane (la pronunciación en ingles de McCain y McClane suena muy similar). 

En la primera película de la saga, John McClane es un duro y discreto policía de la ciudad Nueva York, que estando fuera de servicio, va a visitar a su familia en Los Ángeles y se enfrenta con un grupo de terroristas-ladrones, que secuestran a un gran grupo de personas, entre las que se encuentra su esposa Holly, en plena celebración de navidad de la empresa. McClane logra esconderse y se produce un fuerte enfrentamiento entre él y la banda de asesinos, que luego de prácticamente destruir el Nakatomi Plaza, edificio donde transcurre la trama de la película, mueren los terroristas y logra salvar a Holly y a la mayoría de los secuestrados. McClane, es sarcástico e irreverente, va en contra del status quo y no teme a enfrentar el peligro. Es un duro, pero sufre, es herido de diferentes maneras, pero también con lo que ocurre, afloran sus buenos sentimientos y demuestra su nobleza. Reconoce al humilde de corazón y manda para el carajo a los que quieren aparentar y ganar “medallas” o reconocimientos, con acciones absurdas y destempladas. 

Bruce Willis, quien magistralmente interpreta este personaje, coincidencialmente es hijo de un soldado estadounidense. Nació en 1.955 en Alemania y a los dos años llegó a New Jersey cuando su padre decidió regresar a Norteamérica con toda la familia. Es un republicano, que además de actor y productor de cine, es músico, le encanta la comedia y decidió dedicarse a la actuación para combatir la tartamudez, ya que solo cuando actuaba podía superarla (algo así como Yordano cantando). Bruce es capaz de personificar cualquier genero, lo cual ha demostrado en varias oportunidades en la comedia, el suspenso, el drama y por supuesto la acción. Es uno de mis actores favoritos y en su sarcasmo creo es solo superado por otra joya de actuación, el Sr. Jack Nicholson.

McCain era un guerrero, un militar de valor y total entrega por su nación. McClane supone un gran detective, un policía con igual valor que el Senador, que no tiene miedo, que al experimentarlo lo supera, para salvar a los suyos y a todos aquellos que están bajo peligro. En la saga de Duro de Matar, está envuelta su esposa (en el Nakatomi Plaza y luego en el Avión), posteriormente su hija y luego en la cuarta entrega es su hijo quien aparece, siguiendo los pasos de su padre, ya que también se hace policía. Son películas que tienen mucha acción, hay quienes las detestan por ser ruidosas y muy violentas, pero en el fondo hay humanidad, respeto, irreverencia, valor y amor.

Creo que el Senador de la realidad y el Detective de la ficción se parecen mucho, que en ambos hay nobles sentimientos humanos, valor y coraje, respeto y protección, amor verdadero por la patria, comicidad y sarcasmo, honor y sinceridad. Ambos reflejan buenos hombres con problemas familiares, como todos, con unos días alegres y otros tristes, pero que nunca se dejaron vencer.

El Senador McCain hizo la lista de quienes él quería que asistieran a su funeral, es una lista que han dado por llamar bipartidista, porque incluye a republicanos y demócratas, yo la llamaría una lista de amigos y personalidades, por quienes él sintió respeto y compartió cercanías y diferencias, estas últimas manejadas con mucha decencia.

McCain llevó en su cuerpo y en su mente, las secuelas de las heridas que sufrió cuando su avión fue derribado sobre Hanoi, Vietnam, se rompió las dos piernas y un brazo, más las heridas y el sufrimiento que le infligieron sus torturadores, eso también hay que sumarlo. Cuenta uno de los asesores que lo acompañó en su campaña electoral, que en una ocasión tuvo que ayudarlo a peinarse antes de salir a dar un discurso, pero ese sufrimiento corporal nunca lo detuvo. McClane también lleva en la saga heridas de cada momento, de una película a la otra vemos como se deteriora, como gana enemigos, se aleja cada vez más de su familia, por su entrega al trabajo policial, pero finalmente las adversidades lo llevan a la reconciliación con los suyos y con él mismo.

A veces pensamos que las películas son solo ficción, que son parte de un escrito, de un libro, de un guion que a alguien se le ocurrió y no vemos que muchas vienen de la vida real, a veces son el reflejo de nuestras propias vidas, de los cercanos a nosotros. Die Hard (Duro de matar) está basada en la novela Nothing Lasts Forever (Nada dura para siempre) secuela del libro El Detective, ambos escritos por Roderick Thorp; este último libro, fue la base de una película del mismo nombre, rodada en 1.968 y protagonizada por Frank Sinatra.
   
McCain, McClane, dos duros, dos valientes, dos irreverentes, dos guerreros. Uno ya nos dejó, dejó este mundo, pero también enseñanzas y ejemplos. El otro está allí, en una serie de películas que, entre fantasía y realidad, nos demuestra que el amor siempre vence al miedo, que la determinación, la testarudez solitaria, deja mejores resultados que la burocracia grupal, cuando enfrentamos situaciones extremas, que ameritan acciones concretas e inmediatas.

Feliz viaje John McCain. 

McClane ya estás algo viejo, pero aun te puedes lanzar la otra. 


Eduardo J. León Hernández
Septiembre 02, 2.018


lunes, 27 de agosto de 2018

EL DUELO



Imagen tomada de Google
Hay una canción con ese nombre, El Duelo, interpretada por el grupo chileno La Ley, acompañado por Ely Guerra, la guerrera mexicana que con su tonalidad de voz le da un gusto estridentemente exquisito. Es de esas canciones con muy pocas palabras en su letra, pero con mucho contenido y con un increíble sentimiento. El coro de la canción dice:


Sin dolor no te haces feliz
Sin dolor no te haces feliz
Sin amor
No sufres más

Felicidad (tristeza), Amor (odio) y Sufrimiento (levantarse), las tres palabras principales de ese coro son las que he separado en este párrafo, pero colocando a su lado lo opuesto, el antónimo de cada una de ellas.

El duelo es una “terrible sensación” o dolor que queda luego de una pérdida. Todos lo hemos vivido. La muerte de un ser querido, es uno de los duelos más fuertes (pero también de los más normales), la lejanía, el ya no tener a un amor, hay muchas situaciones que nos hacen sentir en duelo. Pilar Sordo, destacada psicólogo y conferencista chilena, de quien muchos deben haber escuchado o visto alguno de sus vídeos, ha estudiado y analizado, entre otros, este tema, motivada por las tragedias que generan en el pacifico sur latinoamericano los terremotos y son variadas las recomendaciones que hace sobre este padecimiento, ofreciendo soluciones prácticas, para que esto no se convierta en algo patológico y eterno. 

La pérdida de alguien cercano, según la lógica de sus reflexiones, puede (y debe) durar cerca de un año, ya que durante esos 365 días se pasa por todas las fechas importantes, en las que normalmente compartimos con los nuestros. Cumpleaños, días de la madre y el padre, navidad, año nuevo, etc., esos momentos alegres en los que disfrutamos cerca de los nuestros, que ahora se han ido y que la memoria trae a nuestro presente. Sin embargo, el duelo es un periodo muy individual, va a depender de muchas variables, la oportunidad de haber compartido con la persona que no está, el haber podido o no expresar lo que hubiésemos querido decirle, perdonarse mutuamente, en fin, son muchas cosas que van a depender de las circunstancias de vida de cada quien.

El duelo no solo se genera por la muerte de un ser querido, también por la pérdida o lejanía de un amor, el rompimiento de una relación, un divorcio, mudarse a otro país y dejar a la familia, a los amigos, los arraigos, eso también produce un complejo duelo. Y en ocasiones, ese duelo también se mezcla con una extraña culpa, y lo digo por experiencia propia, por cosas que vivo a diario y con las que lucho también. 

Ya tengo varios años fuera de mi país y veo como cada día la situación es más complicada y difícil, en todos los ámbitos, pero el de salud y la alimentación son los que más me aterran. En ocasiones, cuando me siento a comer o a tomarme algo, cuando veo que no tengo limitaciones y puedo comprar lo que mis recursos me permiten, sin tener que dar muchas vueltas, teniendo diferentes opciones y poder escoger a mi antojo, en ese momento recuerdo a mis padres, a mis hermanos, a mis cuñados, a tantos primos, tíos y amigos, que no sé si han comido bien y eso me genera un poco de culpa (insana, lo sé), pero es difícil de evitar. Tal vez no sea culpa, puede ser la tristeza de saber que los míos y el la mayoría del país no tienen lo que deberían. Son sentimientos difíciles de expresar y de explicar, pero que seguro muchos de quienes están fuera de Venezuela lo entienden. 

Por eso trato de no utilizar las redes sociales para mostrar lo que hago, mucho menos lo que puedo comer a diario. Para mi, es como tener una discoteca al lado de una funeraria y subirle el volumen a la música cuando están rezando. Pero no le critico "esta moda" a quien lo hace, aquellos que han tenido que emigrar para buscar un mejor vivir, no tienen por qué eximirse de eso, de vivir bien, para eso emigraron y si quieren mostrarlo, cada quien es dueño de sus actos; además que compartir la felicidad es agradable, debería ser lo normal. Solo se lo critico, y siempre se los lanzo en sus caras, a aquellos que han sido responsables de la debacle de mi país, los que han participado y recibido dinero y hecho negocios con la cuerda de sátrapas que manejan los recursos del estado venezolano. A los hijos de estos, que disfrutan o han disfrutado de bienes mal habidos y negocios sucios, en detrimento de toda una nación, tristemente son ellos quienes más aparecen en la redes.

También conocemos como duelo, a ese enfrentamiento que vemos regularmente entre dos hombres en las películas de vaqueros, cuando “el bueno y el malo” salen a la calle principal del pueblo, justo frente a la cantina y a la cuenta de tres sacan sus revólveres, ganando el más rápido o el que tiene mejor puntería. Similar evento se presenta al enfrentarse por el amor de una mujer o para defender su honor y de una forma más romántica, los contendores juntan sus espaldas, empiezan a caminar y a cierta distancia previamente acordada, dan la vuelta y disparan. Duelo tiene su origen etimológico en el latín dolus (dolor) por lo que siempre es algo que se siente feo, es sinónimo de luto, de algo que duele y mucho. Pero en esta su otra acepción, también es un desafío, un reto que puede librarte de algo, pero que conlleva a la muerte, al final siempre duele.

Estos dos significados, están presentes en la vida de cada venezolano de bien. Tienen un permanente duelo, un enfrentamiento inútil, innecesario y absurdo al que han sido obligados a vivir. Un duelo con la sobrevivencia, un enfrentamiento en plena calle, pero con una amplia desigualdad frente a su oponente; tienen armas muy disimiles y llevan las de perder. Esa desigualdad, que a veces le lleva hasta a perder la vida, también le provoca el otro duelo. Sufre ese duelo por tristeza, por impotencia, por minusvalía, por desesperanza, por no poder hacer nada, sintiéndose acorralados; se siente terrible participar en un duelo diario y sufrirlo a la vez.

La canción El Duelo, que curiosamente la interpreta La Ley, con la Guerrera de invitada, me llevó a estas letras. Venezuela, la Guerrera, vive en un permanente duelo, sin Ley, que produce mucho sufrimiento. Venezuela está siendo moldeada a fuego, está conociendo de la forma más brutal lo que significa equivocarse al darle las riendas a quien no debe, por buscar la vía más fácil. Venezuela está como preñada, está haciendo frente y soportando una gestación muy dolorosa y aunque estoy seguro que Venezuela sacará la espada y vencerá, el destino la ha llevado a que aprenda la lección con sangre, para que nunca la olvide. 

Pero el amor siempre está presente, también es parte de los desafíos. El amor y el sentido de supervivencia están en la gente de buen corazón, a quienes Dios nunca abandona. El duelo, el luto, no es eterno, puede durar años en salir, pero al final termina y solo queda como un mal recuerdo, que llega en algunas ocasiones, para decir a nuestras mentes que ya pasó y que hay un futuro por delante, ese otro duelo o reto que la vida nos presenta cada día, para ser felices, para no sufrir más; para vivir en paz.

El dolor, el duelo, es una parte de la vida, que si canalizas, que si tomas como incentivo, como parte de un sacrificio que te ha tocado vivir, puede impulsarte a salir adelante, más allá de donde te lo imaginas. No le temamos a los duelos, a los retos que nos presenta la vida (son inevitables), debemos enfrentarlos, vencerlos, siempre unidos y con la ayuda de Dios.  



Eduardo José León Hernández

Barranquilla
Agosto 27, 2.018

Enlace para el vídeo de la canciónwww.youtube.com/watch?v=bVYX4q62rnE

viernes, 3 de agosto de 2018

ENEMIGO ÍNTIMO


El bien y el mal, el amor y el odio, la paz y la guerra, todas son caras de una misma moneda, son elementos que se identifican entre sí, que tienen fuerzas similares, pero en direcciones contrarias; si no conocemos a uno, no podemos vivir el otro completamente. Así es nuestra vida.

Las guerras han sido una constante en la humanidad desde que hay historia. Los egos, la incomprensión o las necesidades (también las necedades) del hombre, han sido el origen de muchas de ellas; pero ha sido más en el corazón que en la mente, donde la mayoría de ellas ha nacido.

Hay historias de amor que terminan en tragedias, (sobre todo si son novelas de televisión escritas por mexicanos), Romeo y Julieta, la famosa obra de Shakespeare que todos conocemos, es un buen ejemplo. En esta historia se hace notable y crece la expectativa de la tragedia, cuando leemos la obra o vemos su interpretación, más por la violencia que la rodea que por otra cosa. Su propio desenlace es la mejor muestra, la muerte se lleva al amor y por amor, llegan a la muerte.

El bien y el mal, son el origen del hombre. Dios, nuestro creador, pone al hombre en escena por amor, pero en ese su afán, algo se le sale de las manos y un ángel se convierte en demonio, lo demás lo conocemos bien. Un amigo mío diría, “menos mal que fue así, porque si no la vaina sería muy aburrida”. Por alguna razón (y miren que ha habido teólogos discutiendo el tema, desde que esa disciplina existe), Dios, teniendo el poder supremo, permite que aun el mal exista.

El frío es necesario para conocer el calor, o la falta de él. La luz y la oscuridad, no podríamos percibirlas si no coexistieran. Así como el negro y el blanco, son el resumen de la policromía. Todo en nuestra vida son extremos, diferencias, contradicciones, enfrentamientos, choques; a veces de trenes, otras de almohadas de plumas, pero diferencias al fin.

Pero eso, nosotros los humanos, ninguno es igual a otro, ni lo será. Estamos hechos del mismo material, por las mismas manos, pero nuestras esencias son únicas, no se pueden replicar exactamente. Somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios y Él, también es único.

En todos nosotros existen los mismos sentimientos, unos están dispuestos en formas diferentes que en los otros, dimensionados de otra manera, pero todos están en nuestros genes; los buenos y los malos, solo que unos están más dormidos que otros.

El miedo, es para mí, uno de los más duros, uno que sobre sale de entre muchos de los sentimientos. No es el mejor o el peor, el miedo es difícil de clasificarlo, de ponerle un mote, es complicado de catalogar. El miedo es capaz de mover o de paralizar, puede hacernos reaccionar para defendernos, pero también puede impedir que actuemos; todo depende, como siempre, de cada situación, de cada momento, de cada ser humano.

El miedo evita que amemos, impide a veces que nos enamoremos, hace que escondamos nuestros sentimientos hacia los demás por el temor a ser rechazados, a no ser entendidos e inclusive despreciados. El miedo no es malo, lo que puede perjudicarnos es como actuamos ante él. Tener miedo no es solo de cobardes, también los valientes lo padecen y mucho. Parir a un niño puede generar mucho miedo a una mujer, por el dolor a sentir, por las consecuencias, por muchas razones; pero la satisfacción de traer una vida al mundo, arropa ese miedo. Pero hay mujeres que abortan y también es por miedo. Por temor a que un padre se entere de un error, por ser descubierta en un amorío o por el hecho de ser amenazada por su amante, que no desea tener ese hijo; por miedo, comete ese terrible acto.

El valor y el miedo compiten a diario en nuestras vidas. No solo frente a situaciones de peligro, que no son las más frecuentes, se presenta en cada decisión, en cada acción, en cada comentario, hasta “el qué dirán” es algo que genera mucho miedo a muchas personas, las destruye. La indecisión es un reflejo diario del miedo, una falta de acción que nos paraliza. La falta de amor por los otros, la ausencia de caridad por el prójimo, también tiene mucho de miedo en su esencia.

Muy a pesar que el miedo, en la mayoría de las veces, creemos que nos afecta o se activa por factores externos, es contra cada uno de nosotros, a lo interno, con quien juega el miedo la más terrible partida; es dentro de nuestras propias vidas, en lo más íntimo, en nuestra mente y corazón, donde hace mayor daño, de manera consciente e inconsciente.

Frecuentemente el miedo aflora por falta de amor, por no respetarnos a nosotros mismos, de no creer que valemos, cuando nos sentimos acomplejados, rechazados o menos que los demás; cuando no nos sentimos amados. Dios nos ama a todos con el mismo amor, con la misma intensidad, sin distinciones de raza, color, estudios e incluso, sin distinción de credos. Dios ama hasta a quienes no creen en él, también son sus hijos. Si Dios te ama y tú sientes amor por ti mismo, no te hace falta nada más.

Es el miedo nuestro enemigo íntimo, es el que más nos atormenta, en ocasiones de forma silente, otras con mucho escándalo. Muchas veces mientras más conscientes somos de las cosas, más temor sentimos y pareciera una contradicción, pero es que cuanto más sabemos, mayor cantidad de misterios por aclarar encontramos. Dicen que, a mayor edad más incertidumbre y mayor es el miedo, pero también es superior (o debería ser) la experiencia y la fuerza interna para enfrentarlo; eso sigue dependiendo de cada quien. 

El miedo nos oprime, nos deprime, nos exprime; pero también hemos sido dotados con las fuerzas y habilidades necesarias para vencerlo. El miedo hay que encararlo a diario, es casi como respirar, como pensar, como sentir el latido de nuestro corazón, hay que enfrentarlo cada día; con amor y decisión, un día a la vez.

El miedo, ese enemigo íntimo, siempre estará allí. Alzado unos días, muy discreto, como haciéndose el pendejo en los otros, siempre al acecho; esa es su naturaleza.

Dios nos regaló a Jesús su hijo, que dio su vida por nosotros, Él tuvo mucho miedo. Pero lo enfrentó, con el apoyo de su Padre, que estaba con y en Él. Dios también está en cada uno de nosotros, Él es Amor, la única fuerza capaz de destruir y compensar con creces, todo lo que nos hace daño, en especial dentro nosotros mismos. No debemos tener miedo, mejor dicho, no debemos esquivarlo, ya que él siempre estará dentro de nosotros y hay que enfrentarlo; unos días con vehemencia, otros con inteligencia.

"Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo" (Giovanni Papini).

"El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro" (Woody Allen). 

El miedo es tu enemigo íntimo, el más cercano; salúdalo y busca hacer la paz con él. (E.J.León).




Eduardo J. León Hernández


Barranquilla
Agosto 03, 2.018    

viernes, 27 de julio de 2018

LA SUPER AGENTE 77


Todos tenemos personas importantes en la vida, pero dentro de esas, la más importante es nuestra madre. Por supuesto que están los hijos y esa mujer que se lo ha calado a uno toda la vida, que es la esposa (aunque aplican términos y condiciones), pero quien te trajo al mundo, quien te dio la vida, la que se desveló por uno, es una sola; de eso no hay duda.

Cada una tiene su particularidad, la mayoría son excelentes cocineras (y a veces esa es causa de discusión marital, que peo), algunas son muy buenas costureras (mamá y su máquina de coser, jeje, caso de estudio) y hay un sinfín de áreas en las cuales cada madre se destaca.

La mía no es policía, pero siempre sabe cuando uno está metido en algún problema, o no tiene dinero y sobre todo cuando uno tiene hambre, que en mi caso es mi condición natural, ella lo reconoce e inmediatamente trata de ayudarme, por eso la mía es como un detective y cumple hoy 77, una pendejada.

77 años de haber nacido en una población del glorioso Municipio Colón del Estado Zulia, al sur del lago de Maracaibo, tierra de gente humilde y trabajadora. Lo que bien llaman algunos la “despensa de Venezuela”, por la riqueza alimentaria que allí existe, gracias a la bondad de Dios y al trabajo de tanta gente buena. Hija de Flor María Vivas Medina y José Geovaldo Hernández Meleán, que iba  a clases en un cayuco cruzando el río y que sin tener idea de cómo se hablaba, fue la que desde niño me impulso a aprender el inglés; pocas visionarias de esa época entendían la importancia de ese otro idioma.

Hoy cumple 77 años y parece más joven, a pesar de sus molestias y dolores (en especial los de cabeza que le produce mi papá), se mantiene, se conserva; está allí luchando con la vida, en especial mentandosela a la narcotiranía cuando no consigue los tintes para el cabello, guardando silencio sobre sus dificultades y atendiendo, como todas las madres, los problemas de los demás.

Hoy el cumpleaños de mi madre coincide con la parábola de Jesús en el evangelio de Mateo, donde narra lo que ocurre con el sembrador, que lanzaba semillas en diferentes tipos de terreno, pedregoso, árido, con malas hiervas que ahogaban el brote y la tierra fértil, donde las semillas produjeron arboles buenos y de calidad. La vida de mi madre, a pesar de ser ese árbol hermoso y bueno, ha estado plagada de piedras en el camino, de aridez y de alguna gente que ha tratado de hacerle daño, pero que no ha podido. Su talante le ha permitido, a su manera, salir adelante. Es una mujer a quien todo el mundo quiere y admira, mi primo Jorge Luis Borges dice que es la más decente que él ha conocido (pregúntale a Tiabe), todos sus sobrinos, amigos, reconocen y han reconocido siempre, lo ejemplar que es como madre, abuela, tía, esposa (aunque papá no lo merezca) y amiga.

Para mí el mes de Julio siempre ha sido de fiesta, Papá cumple el 14, Mamá el 27 y yo el 21, es un mes en el cual había al menos tres tortas, había fiesta para toda la familia, además de muchos otros cumpleaños de familiares y amigos cercanos: Joseito, Edward, Lugo, Cheo, mi queridísima vecina María Álvarez, Irame, el Padre Thomas, Julio Cesar y otros que no olvido, pero que harían muy larga la lista. En Julio también nació Bolívar y si, no me lo recuerden, algunas grandes plastas también nacieron en este mes.

Pero hoy cumple mi madre, a quien no he podido abrazar en los últimos cuatro años en su cumpleaños, ni el día de las madres y tampoco en Navidad, eso es muy duro para mí, pero sé que lo es más para ella, que ha visto como la familia, por causa de la situación país, ha tenido la necesidad de dispersarse.

Hoy te escribo estas cortas líneas Mamá, son muchas las cosas que fluyen a mi mente desde mi corazón, pero prefiero no ponerlas aquí, son cosas más privadas que ya te he dicho, hay algunas nuevas y que solo quisiera decírtelas cuando te vea, cuando me siente en la mesa de tu casa, en esa silla que sé aún es la mía, que está después de la de Papá y la de Alex, a quien aprovecho para agradecer infinitamente como los está tratando y cuidando junto a Rita María, ya que yo no puedo; cuando llegue y me coma un arroz asopado o un revuelto de pollo, con plátano verde y queso, ese día hablaremos un buen rato.

Hoy 27 de julio de 2.018, hay un eclipse de luna, de luna de sangre, donde ese astro toma un color rojizo producto de la forma como se refracta la luz del sol y es un evento que se da pocas veces en una década. Así tenías tu el cabello. Una madre es para un hijo sol y luna. Sol durante el día, ya que le ilumina la vida, le hace claridad para que no se caiga, para que trabaje o estudie sin tropiezos, para que pueda ver con sus propios ojos lo que le conviene hacer, lo que es bueno, para que decida. También es luna, porque en esa parte de la vida, en ese tiempo cuando nos toca descansar, cuando la luz no nos deja dormir y al cuerpo le hace falta la oscuridad, refleja solo un poco de la luz del sol, con rayos tenues que permiten alumbrar al mínimo y no quedarnos en la oscuridad completa.

Te amo Madre y deseo que pases el mejor de tus cumpleaños. Me imagino que ya fuiste al taller, a hacerte tus retoques, porque como toda bella mujer, primero muerta que sencilla.

Mamá, hoy quiero decirte que te perdono todos los carajazos que alguna vez me diste, los correazos, regaños y cotizasos; está bien, yo estoy claro que todos me los gane. Pero lo que nunca, escucha bien, nunca te voy a perdonar, es que tomes Whishy con Coca-Cola, eso no Mamá, es un sacrilegio!!

Feliz Cumpleaños Iris Haydee. Que Dios te bendiga, la Chinita te cubra con su manto y juntos te regalen muchos años más de vida, llenos amor, salud y paz, al menos hasta que seas la 99.

Tu hijo


Eduardo José León Hernández

Barranquilla
Julio 27, 2.018

miércoles, 18 de julio de 2018

PAZ o FELICIDAD, TU QUE PREFIERES ?

Estos dos símbolos, que representan Paz y Amor, datan de hace unos 60 años cuando ciertos grupos, principalmente los llamados "hippies", tomaron actitudes y costumbres pacifistas y eran muy activos contra las guerras; algunos con cierta edad que leen esto y los amantes del cine como yo, se recordaran de esa romántica época, que involucró también muchas otras cosas no muy sanas, pero divertidas para quienes las vivieron.  La palabra Paz proviene del latín pax (pacis), y se entiende como un acuerdo o pacto entre personas o países; es la ausencia de guerra. La no existencia de conflictos armados entre países, razas o grupos sociales. 

A nivel individual, para cada persona, Paz se entiende como ese estado ideal donde se alcanza el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, es la falta (o eliminación) de los conflictos externos, pero principalmente de los internos, de los de cada uno de nosotros. 

La iglesia católica sostiene que la falta de paz en el mundo, proviene de la falta de paz en el interior del hombre: “En realidad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus raíces en el corazón humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. A fuera de la criatura, el hombre experimenta múltiples limitaciones; se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior. Atraído por muchas solicitaciones, tiene que elegir y que renunciar. Más aún, como enfermo y pecador, no raramente hace lo que no quiere y deja de hacer lo que querría llevar a cabo. Por ello siente en sí mismo la división, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad”, (tomado de Wikipedia). En verdad esta aseveración es bien compleja y cubre todas las aristas de lo que ocurre cuando el ser humano no tiene paz, cuando trata de hacer bien "las cosas", pero otras condicionantes no se lo permiten, precisamente por no tenerlas claras en su corazón, más que en su mente.​

La felicidad en cambio es un estado de ánimo, es lo que siente la persona cuando se encuentra satisfecha por tener o contar con lo que desea, por disfrutar de algo o con alguien. Para algunos la felicidad es el objetivo último del ser humano, y la riqueza, la propiedad libre, individual y absoluta es la base. Felicidad es un estado o conjunto de emociones, que puede ser causada por muy diferentes razones y cada quien la percibe de forma diferente. Alguien puede ser feliz, viendo un juego de fútbol y otro sentirse muy aburrido e inclusive desdichado. Hay quienes con suplir una necesidad básica como poder tomar agua o alimentarse, sienten que alcanzan la gloria, el máximo éxtasis, pero es que en “su realidad” no tienen los medios para obtenerlos a diario. Por el contrario, muchos que están rodeados de placeres, no ven la importancia del agua y la comida, su felicidad está en otras cosas. Dos gemelos univitelinos, no son felices por las mismas causas y algo que haga feliz a uno de ellos puede hacer muy infeliz al otro. Por ejemplo, ambos se enamoran de la misma mujer (el enamoramiento les produce felicidad), pero ella se decide por solo uno de ellos. La felicidad de uno y la infelicidad del otro, van a caminar en vías opuestas y pueden durar diferentes cantidades de tiempo, al igual que variará su intensidad. Mismo punto de partida, resultados opuestos.

Algunos autores clasifican la felicidad como una condición subjetiva y relativa y estoy de acuerdo con eso, porque es diferente para cada quien, pero yo agregaría para una mejor comprensión, que no es eterna; casi siempre, tiene el tiempo contado. La autorrealización, el logro de objetivos y poder alcanzar nuestras metas, son la base de la felicidad, que puede ser tan efímera, como la realidad de cada quien.

Mucha gente se ha dedicado a desarrollar métodos, charlas y programas para “alcanzar la felicidad”. Pero pocos (por la complejidad en alcanzarla), se enfocan en la paz, que es la verdadera condición que debería reinar en cada ser humano.

La canción Amar y Querer, de Manuel Alejandro, cantada por José José y versionada por muchos otros cantantes, hace cierto símil con la Paz y La Felicidad. En una de sus estrofas dice:

“El querer pronto puede acabar
El amor no conoce el final
Y es que todos sabemos querer
Pero pocos sabemos amar”

Esas cuatro líneas definen muy bien la diferencia entre Amar y Querer, (para quienes no conocen o no recuerdan bien la canción, les recomiendo que la escuchen, es muy bella) y es así, el Amor y la Paz son para siempre, el querer y la felicidad, son efímeros, normalmente tienen un tiempo limite y para perdurar, tienen que subir al otro nivel.

A diferencia de la palabra Felicidad, el término Paz aparece muchísimas veces en la Biblia (también encontramos la palabra Gozo, que es un símil de paz), pero el más claro exponente de la importancia y profundidad de la Paz en nuestras vidas es el propio Jesucristo. “La paz les dejo, mi paz les doy”, reza el evangelio al inicio de Juan 14:27, y es la palabra que Él siempre usaba como saludo, porque era y es lo que Él quiere regalarnos, es lo que Él sabe es importante para nosotros, más que otra cosa. Shalom, palabra muy conocida de origen hebreo que significa Paz, es una forma de saludo o despedida entre los Judíos. Es un deseo de salud, armonía, paz interior, calma y tranquilidad para quienes se saluda. El Salmo 118, en su contenido dice: “La paz y la Justicia se besan”, en referencia a la necesidad de ese binomio. En todas las religiones, se pide a los fieles: justicia, verdad, solidaridad y tolerancia, todos ellos son atributos de la Paz, que junto al Amor, son el fin último del ser humano. La palabra Islam (Corán), base de la religión Musulmana, controversialmente entendida en el mundo, significa Paz.

En resumen, tener Felicidad, no necesariamente significa que se está en Paz. Estando en Paz, que debería ser el estado esencial del ser humano, seguramente se está Feliz, la mayor parte del tiempo, puesto que siempre vamos a tener momentos de tristeza y dolor, pero estos serán también temporales. Al tener Paz y Amor, lo tienes todo y nunca te hará falta nada. Para los cristianos católicos, la Paz la da Dios, es un don que recibimos de Él, pero también es nuestro trabajo buscarlo. No esperemos que la Paz nos llegue por escrito, cuando al terminar nuestras vidas, al enterrarnos, nos coloquen un "que en paz descanse". Eso es solo un escrito.


La Paz está dentro de ti. La Felicidad está afuera, en lo que te rodea.

Busca la Paz, encuentrala y se Feliz.



Eduardo J. León Hernández

Barranquilla
Julio 18, 2018

LA GUAIRA: ¿ NEGLIGENCIA o DOMICIDIO ?

  La Guaira y el estado Vargas son muy conocidos, por ser una puerta de entrada a Caracas, tener el segundo puerto del país y ser un destino...