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| Imagen tomada de reinadelcielo.org |
Utilicé todo mi arsenal de palabras y mi relativo conocimiento de este tema por lo que he vivido, estudiado y experimentado, teniendo aún ciertas lagunas. Este es un tema que no se puede explicar, cuando mucho se puede dar una guía al otro, inclusive a nosotros mismos, que somos de cabeza dura, sobre el milagro que ocurre en cada Eucaristía, porque eso es eso: un milagro invisible, que no se ve con los ojos, solo se siente en el alma.
Andrés hoy tiene 18 años y lo tiene muy claro, no por lo que yo le dije, tampoco por lo que le explicaron antes de hacer la primera comunión, eso fue un importante abreboca, es porque ahora él también lo siente cuando comulga.
Leí en alguna parte que una persona no católica, hablaba con otro que si lo era y le decía "No entiendo como Jesús puede estar en el pan y en el vino", pero que más le costaba entender otra cosa.
Suponiendo que es cierto, como a muchos católicos les cuesta comulgar, eso no le cabía en su cabeza. Decía que si en nuestra creencia tenemos ese regalo, deberíamos hacerlo todos los días, ya que “Tener una renovación diaria de Dios en nuestro cuerpo debe ser maravilloso”. Y eso es totalmente cierto. Me pregunto ¿Cómo un no católico puede ver esto y nosotros no? ¿Cómo es posible que teniendo a la mano la mejor vitamina, el más puro alimento, la sanación de todos nuestros males, no lo tomamos a diario o al menos cada domingo? ¿Será que realmente no creemos en ese milagro? ¿Será que es tan débil nuestra fe?.
El alimento que mantiene vivo y funcional al cuerpo es necesario, moriríamos sin comida y sin agua, fuimos diseñados de esa manera y es indiscutible que es vital. Conozco personas que cada día van a misa y no solo a comulgar, también a escuchar la palabra, porqué “No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4, 1-11), ese también es un importante alimento, sino el más importante de todos. Escuchar, estudiar, entender e interiorizar la palabra de Dios, es sumamente necesario para llenarnos de Él, pero también para llevar una buena vida. Con esto no me refiero a tener dinero y divertirnos, que también es necesario, es tener un marco referencial para ser buenas personas, para habitar este mundo con decencia y ayudar al prójimo sin egoísmo.
El Cuerpo de Cristo también se ha mostrado vivo en muchas partes del mundo. Son innumerables las parroquias en todo el orbe donde Jesús se ha manifestado físicamente en ese pedazo de pan, produciendo sangre, imágenes y hasta elevándose en el momento de la consagración.
El Corpus Christi es el culmen de la entrega de Jesús por nosotros, de ese sacrificio santo que Él mismo anunció y vivió, explicando o narrando de forma exacta, de acuerdo con sus formas, que se iría al morir, que volvería al tercer día como prueba de lo dicho y luego saldría físicamente de este mundo, dejando como legado unas (muchas) palabras, que luego se convertirían en líneas dentro de un manual de vida como es la biblia.
El Corpus Christi es la memoria viva de Jesús en el mundo. Es “la prueba viva de su existencia entre nosotros” y no solo lo dice la iglesia, los sacerdotes o los fieles que han presenciado esos milagros explícitos que se pueden ver, también la ciencia lo ha comprobado.
¿QUE DICE LA CIENCIA?
En un artículo titulado: Tres milagros eucarísticos, ¿Qué casos han sido objeto del análisis científico más exhaustivo?, publicado en Junio de 2023 https://bit.ly/49Jbjqe y escrito por Sabrina Ferrisi, quien cuenta con dos décadas de especialidad en el periodismo católico, se presentan tres de los milagros eucarísticos que fueron objeto de exhaustivos análisis científicos. Estos milagros ocurrieron en Buenos Aires, Argentina (1992, 1994, 1996); Tixtla, México (2006); y Sokólka, Polonia (2008). La aparición en YouTube de videos referidos a estos milagros ha incrementado el interés por este tipo de eventos en los últimos años, pero se debe tener mucho cuidado con lo que se ve y se lee, puesto que sabemos la facilidad con la que se genera contenido en esta época de la IA.
Explica el artículo, que el padre jesuita Robert Spitzer, doctor en filosofía, director del Centro Magis y presentador de EWTN señaló que «En el caso de un milagro eucarístico, la carga de la prueba recae en el panel científico» y que «Es el obispo de la diócesis quien debe aprobar estos milagros». El padre Spitzer estuvo involucrado directamente en todos los casos señalados en este artículo.
BUENOS AIRES - Parroquia de Santa María
El primer milagro data de mayo de 1992. Un ministro de la Eucaristía notó que dos fragmentos de hostias habían caído sobre el paño del altar. Un sacerdote, las colocó en un recipiente con agua bendita y luego en el sagrario. Una semana después, los fragmentos habían adquirido un color rojizo y luego, durante una misa vespertina, se observaron gotas de sangre en las patenas, los pequeños platos que contienen las hostias consagradas.
En julio de 1994, mientras un ministro de la eucaristía iba a buscar un recipiente que contiene las hostias consagradas del sagrario, notó una gota de sangre que corría por un costado de este.
Luego en agosto de 1996, durante la misa, se encontró una hostia consagrada en un candelabro en la parte trasera de la iglesia. El sacerdote la colocó en un recipiente con agua bendita para que se disolviera. Días después la hostia tenía varias manchas de sangre que se hacían más grandes cada día. Este era el tercer milagro eucarístico que ocurría en la misma parroquia.
Se contactó al arzobispo de Buenos Aires en esa época, Jorge Bergoglio (papa Francisco), quien inmediatamente mandó fotografiar la hostia profesionalmente y a iniciar una investigación. Por razones desconocidas, se decidió no divulgar el evento y conservar la hostia en agua bendita. La hostia permaneció así durante tres años y nunca se descompuso.
TIXTLA - Parroquia de San Martín de Tours
En octubre de 2006, una monja distribuía la comunión durante la misa, y de repente, la monja se giró con lágrimas en los ojos hacia el sacerdote que estaba a su lado. La hostia que sostenía había comenzado a supurar una sustancia rojiza.
El obispo fue llamado y al ver la hostia convocó una comisión teológica para estudiar el evento. Las conclusiones del estudio señalaron que la sustancia rojiza era sangre con hemoglobina y ADN de origen humano. También se determinó que la sangre provenía del interior de la hostia, descartando la hipótesis de que alguien pudiera haberla introducido desde el exterior.
El grupo sanguíneo era AB, el mismo que se encontró en la hostia de Lanciano y en la Sábana Santa de Turín. El análisis reveló que la capa externa de la sangre se había coagulado desde octubre de 2006 y que la capa interna se encontraba fresca.
SOKÓLKA - Iglesia de San Antonio
En octubre de 2008, una hostia consagrada cayó al suelo durante la misa y el sacerdote, inmediatamente la colocó en un recipiente de plata con agua bendita, que luego fue guardado en la caja fuerte donde se guardaban los cálices.
Días después, abrieron la caja fuerte y se percibió un aroma a pan sin levadura. La hostia estaba parcialmente disuelta, con extraños coágulos rojos en el centro. La hostia fue sacada del agua bendita, colocada sobre un corporal y depositada en un sagrario aparte en la casa parroquial.
Posteriormente fue enviada a dos reconocidos histopatólogos, quienes en su análisis vieron que la parte no disuelta de la hostia quedó incrustada en la tela y que el coágulo de sangre roja era brillante.
Los estudios concluyeron que la muestra correspondía al miocardio de una persona viva en estado terminal. Las fibras del músculo cardíaco se entrelazaban con las del pan, como si la hostia se hubiera transformado parcialmente en carne. Según la declaración de los científicos, esto era algo imposible para los seres humanos.
CONCLUSIONES CIENTÍFICAS
En todos estos casos, se involucraron varios de los más destacados científicos de todo el mundo y varios laboratorios, especializados en técnicas forenses, tejidos humanos y en la composición del corazón, encontrando piel humana y glóbulos blancos; esto último solo se consigue en órganos vivos. También detectaron que los glóbulos blancos estaban vivos, intactos, en el momento de su recolección.
Igualmente coincidieron que la muestra era tejido cardíaco, específicamente del miocardio. Uno de los científicos certificó que el corazón de donde se tomó el tejido estaba latiendo y que mostraba signos de haber estado sometido a un estrés severo. A él no lo habían dicho de donde provenía la muestra y cuando supo que era una hostia consagrada, se quedó sin palabras durante un buen rato y luego dijo "Esto es naturalistamente imposible”.
El Misterio del ADN
Los científicos consiguieron aislar ADN en todos los casos. En las muestras tomadas en Buenos Aires o Tixtla (en Sokólka no se menciona esta prueba) no pudieron lograr un perfil de este, lo que resulta desconcertante. Solo detectaron un aportante.
El padre Spitzer declaró que estando los tejidos vivos cuando se llevaron las muestras a los laboratorios, no podían estar descompuestos. Y si está vivo, incluso si está en proceso de muerte, debería poderse obtener un perfil de ADN; hay que buscar otra causa para este misterio. En mi opinión (la de Spitzer), se debe a que Jesús no tuvo un padre humano y que tal vez eso interfiera con un perfil de ADN amplificable, no hubo una contribución masculina humana genuina, ya que Dios mismo produjo esa contribución para que Jesús pudiera nacer.
RESUMEN
Dado todo lo anterior, sin ánimo de dármela de científico, creo que jamás se obtendrá un perfil de ADN amplificable en un milagro eucarístico, por una razón muy simple: Jesús era mitad hombre y mitad Dios, su madre María y su padre el mismo Dios, que no tiene ADN humano.
La ciencia ha demostrado decenas de milagros eucarísticos y con seguridad en estos días después de la celebración del Corpus Christi, muchos serán los programas y publicaciones referidas a este tema, donde podrán ver la cantidad de eventos similares a los mencionados aquí. De estas investigaciones se han producido varias conversiones al catolicismo de científicos que eran ateos.
La ciencia también ha logrado evidenciar la existencia de Dios, así como la veracidad de la muerte y resurrección de Jesús, para esto les recomiendo dos libros: Las Evidencias de que Jesús es Dios y Nuevas Evidencias Científicas de la Existencia de Dios, escritos por José Carlos González – Hurtado, en ellos hay explicaciones muy bien sustentadas.
El Cuerpo de Cristo lo tenemos a la mano, lo podemos recibir cada día de nuestra vida, al igual que el alimento espiritual que es su palabra, no perdamos ese banquete.
Eduardo J. León Hernández
BarranquillaJunio 09, 2026






